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Itinerario para viajar a Laos: todo lo que buscas

Actualizado: 13 de dic de 2019

¿Queriendo armar tu itinerario para viajar a Laos? Si tenes ganas de viajar por este país pero no tenes idea que moneda tiene, dónde ir, cómo es la comida y cuánto dinero necesitas, no te preocupes. Te voy a contar todo: precios, donde dormir, que hacer e información útil que seguramente quieras saber antes de pisar Laos.


Venía de recorrer Vietnam de sur a norte en moto, y luego de 22 hs. en un sleeping bus conozco cara a cara a Vientiane, la capital laosiana. ¿De verdad es la capital? Tiene más aspecto a cualquier pueblo grande del interior del país que a una capital del Sudeste. Tranquila, relajada, pareciera como si nadie la apurara, va a su ritmo. Me hizo acordar un poco a Dili, capital timorense.


Laos fue un gran alivio. Fue un respiro profundo, un país super tranquilo con poco tráfico y en el cual nada ni nadie te apura. Así que aproveché y me lo tomé así, como venia y sin exigirle demasiado.

Días de viaje: 14 días

Tipo de cambio: 1 USD = 8.000 kip


Itinerario de viaje por Laos


Pasé tres noches en Vientiane caminándola de a poco, viendo el Mekong por primera vez, visitando sus pocos atractivos y comiendo rico y barato en un pequeño restaurante donde el buen trato, los precios bajos y la buena comida era cosa de todos los días.

Los grandes atractivos de la ciudad son su estupa dorada, su estupa negra, la réplica laosiana del arco del triunfo francés, la ribera del Mekong con Tailandia del otro lado, el único shopping del país, su mercado diario y la feria nocturna.

Pero si están buscando algo diferente, pueden visitar COPE, el centro de rehabilitación para las victimas de las bombas sin explotar que se encuentran a lo largo y ancho del país. Esta organización sin fines de lucro brinda cuidado, todo el material ortopédico y las prótesis necesarias para aquellas personas que sufrieron y sufren, sin tener nada que ver, las consecuencias de las irresponsables maniobras durante la guerra de Vietnam.

Para que se den una idea, 20.000 personas murieron o sufrieron heridas por bombas sin explotar desde que termino el conflicto bélico en el país vecino.

Arranqué el recorrido hacia el norte y quería volver a disfrutar del hacer dedo, 150 km. se presentaban hasta Vang Vieng. Así que luego de un bus local y una buena caminata encontré el lugar.


Dos autos me habían alejado de la ciudad unos 50 km. y estaba en busca de ese que marcara la diferencia y me de un buen empujón. Un micro a la distancia pone la luz de giro apuntando hacia nosotros mientras con las manos le decíamos que no queríamos tomarlo. Poco caso hizo y paró igual, abrió la puerta y me preguntó dónde iba. Le digo y responde que iba hasta Luang Prabang, pasando mi destino, que estaba volviendo vacío luego de un viaje a la capital. Efectivamente el micro ejecutivo venia vacío, todo para mi. Y si podía mejorar aún más la cosa fue que mi querido chofer, luego de tocar varios botones, me puso la película El Rey León en el enorme plasma que colgaba en la entrada del bus. Así fue como llegué a Vang Vieng: en bus ejecutivo vacío, con el aire acondicionado y mirando El Rey León como un niño... ¡Hakuna matata!

La historia de este pueblito tiene muchas curvas y contracurvas como los sinuosos camino del norte del país. Supo ser el lugar que albergó al ejército estadounidense en las épocas de guerra, elegido estratégicamente por las montañas que rodean el lugar y que explica la presencia de una pista de aterrizaje abandonada y transformada en estacionamiento en la entrada al pueblo.


Hace varios años tuvo su explosión turística al mejor estilo Bali transformándose en la cuna de la fiesta, la droga, el alcohol y los excesos de todo tipo. Pero como suele pasar esas cosas nunca terminan bien: luego de varias “muertes dudosas” de turistas el gobierno decidió tomar cartas en el asunto y mandó a las fuerzas a limpiar el lugar. No se cuán limpio estará pero sí puedo decir que el ambiente no muestra un descontrol de ningún tipo. Barcitos y restoranes flotantes sobre el río viendo el sol caer tras las montañas de kárstica conforman un ambiente muy agradable.

Si buscas más que una Beerlao a la vera del río, Vang Vieng y sus alrededores tienen cosas que mostrarte.


Si no queres terminar en una agencia de viaje podes alquilar una bicicleta o una moto y salir a recorrer por tu cuenta, como hice yo. Hay muchos caminos entre las montañas con pequeñas villages, cuevas, vistas panorámicas sobre las montañas luego de un arduo trekking en subida y también la famosa Blue Lagoon. Cuando llegues vas a ver porque digo que es famosa. Hay tuk tuks con su nombre a un costado que te van a ofrecer llevarte ahí todos los días. También vas a ver a estas pequeñas camionetitas volviendo llena de turistas mojados de allá. Si estás sobre ruedas aprovecha y anda por tu cuenta, la entrada cuesta 10.000 kip y vas a poder nadar en ella, visitar la cueva que está buena y hasta hacer zipline sobre los altos árboles (se paga aparte).


Podes pasar todo el día ahí tomando sol y haciendo un picnic, yo fuí un día de fin de semana y había muchos locales en ese plan. Alquilar moto se consigue por 50.000 kip y las bicis desde 10.000 kip según el tipo que sea. Menos la de la Blue Lagoon (la entrada a esta incluye la cueva), en todas las demás vas a tener que pagar alrededor de 10.000 kip, lo mismo para subir a la vista panorámica camino a la laguna.


Otro de los grandes atractivos y que fue su bastión en sus épocas más dorados (y oscuras) es el tubing, una especie de rafting pero con grandes ruedas. Siguen ofreciéndolo por todos lados y muchos van ahí para hacerlo.

Si ya recorriste los alrededores y buscas más acción, en las agencias ofrecen kayaking y trekkings. Pude averiguar que para el día de kayak piden 80.000 kip.

Uno de los mayores atractivos sin dudas fueron los sandwich. La presencia francesa en la zona dejó el gran pan francés como legado y no solo la constante visita de sus turistas a Laos. Por 10.000 kip en cualquiera de los taaantos puestitos idénticos sobre la calle hacia el río vas a poder comerte un buen sandwich con verduras, atún, pollo, omelette o lo que quieras y una muy rica mayonesa, dándole el toque final con el pan calentito.


Si a vos también te gusta la serie Friends, hay tres restorancitos uno al lado del otro pasando de forma ininterrumpida capítulos de la serie en sus grandes plasmas. Los precios son los mismo que en la calle: 10.000 kip el sandwich, 10.000 kip la cerveza grande y 5.000 kip los shakes de frutas. Podrá ser muy básico pero su forma de atraer a los turistas funciona, a toda hora vas a ver gente en los silloncitos con las mesas bajitas comiendo y riéndose con la serie.

Ahí me tiré varias noches a comer un muy buen sandwich con una cerveza o shake y a mirar Friends hasta que el sueño se hiciera presente.


Cuatro días después era el momento de dirigirse a Luang Prabang. Esta vez sin necesidad de caminar tanto partí hacia la ruta y empece a mostrar el pulgar. Con ganas de que todo siga como hacia unos días atrás, pero el tiempo corría y los autos y las grandes camionetas pasaban y pasaban pero nadie paraba. Sonreían o me decían que iban ahí nomas pero nadie frenaba siquiera.


Luego de más de una hora un auto con patente china frena y con su poco inglés me dice que va a Luang Prabang. Mis ojos brillaron pero no por mucho. El hombre se bajó, miró mi mochila y me mostró su baúl haciendo gestos de que no entraba. Con más gestos trato de decirle que podía llevarla encima mio. Intentó hacer lugar pero ni dos minutos después me vuelve a mirar con cara culposa y un “sorry”. Obviamente entraba ya que solo viajaban él, su esposa y su hija chiquita, pero no voy a obligar a nadie. Le dije que no había problema y lo dejé ir. Cumplidas las 3 hs. seguía bajo el sol. En eso veo venir un bus local a la distancia, y sabiendo que en estos el precio serie inferior, lo frené y arreglé el precio hasta destino.


Ya entrada la noche el bus me dejaba en Luang Prabang. Con el cansancio solo pude darme una ducha y comer algo, al día siguiente empezaría a conocerla. Pero esa noche no fue tan tranquila como pensé... Ya dormido en mi respectiva cama, empecé a sentir que la cama temblaba. Luego de ver el techo dormido y descartar un terremoto, noto que los ruidos venían de abajo y que dos de mis compañeros estaban teniendo sexo en la cama debajo. Un español, con quien había estado charlando, también se despertó pidiéndoles un poco de respeto y que se fueran a una habitación privada. A mis dos compañeritos poco les importó, ya que después de hacer silencio por un rato volví a escuchar ciertos ruidos y movimientos sospechosos. El señor español volvió a quejarse, esta vez mas eufórico, y poco después la secuencia terminaría, ahora si, a dormir todos.

Finalmente llegaba el momento de darle la oportunidad de que me muestre porque tanta gente la ama y muchos la catalogan como “la más linda del sudeste asiático”.

Se que quizás desilusione a varios, pero a mi nada de eso me paso. No voy a decirles que no me gustó, pero esa etiqueta no se la voy a poner. Como saben esta es mi subjetiva apreciación, no dejen de ir y saquen sus conclusiones (se que irán).

Sobre la calle de la feria nocturna está la entrada (20.000 kip por persona) y subida al templo sobre la pequeña colina, desde donde se ve la ciudad entera, el Mekong y es un buen lugar para ver el atardecer.


Seguramente quieras ver la famosa procesión de los monjes. Se hace todos los días a las 6 am. en punto en la esquina donde comienza el mercado y están todos los puestitos de sándwiches. Si, acá también los vas a poder disfrutar, son un poco más caros (15.000 kip), pero lo valen.


Mi opinión sobre este ritual: una vergüenza. Gente, todos turistas, abalanzándose y faltando el respeto, casi respirándoles en la nuca para poder tener la mejor foto de su viaje, transformando a los monjes en monitos naranjas. No me gustó para nada.


También pueden cruzar el río por 5.000 kip y visitar el pueblito y los templos que hay del otro lado. Diseminados por la ciudad podrán encontrar más templos, aunque en casi todos deberán pagar entrada. Cerca de la ciudad (unos 30 km. aproximadamente), hay unas muy lindas cascadas de agua azul, Kuang Si, que los tuk tuk van a ofrecerte todo el tiempo. Yo no fui pero me arrepentí cuando vi algunas fotos de otros viajeros una vez que ya había dejado la ciudad.


A bordo de una minivan y luego de 7 hs. de viaje a pura curva llegué a Luang Namtha. Si Laos de por sí es tranquilo, este pueblito roza lo pueblo fantasma. Tres cuadras para cada punto cardinal y se terminó todo. Paz y mucha tranquilidad es lo que se respira en este lugar a no muchos kilómetros de la frontera con China. Hay algo de turismo en el lugar por los trekkings que realizan dentro de una zona protegida y con pequeñas village locales, pero es muy poco y como la mayoría llega y se va 3 días de excursión, casi que no se los ve.


Pude averiguar algunos precios y me sorprendieron, pero por lo caro: 500.000 kip por 3 días y 2 noches de trekking con todo incluido, o 300.000 por un día de kayak en el río.

Preferí ahorrarme toda esa plata y con una bici de 10.000 kip estuve todo el día pedaleando por los alrededores visitando algún templo, paseando entre aldeas muy pequeñas, disfrutando de los nenes que me veían venir y salían corriendo hasta la calle para saludarme, y también fui a visitar las cascadas del pueblo pero por la época seca no había agua. La entrada a estas sale 10.000 kip + 2.000 kip por la bici o 5.000 kip por la moto. Si vas en época de lluvia deben ser más atractivas de lo que vi, con un hilo de agua bajando por una piedra.


Sobre la calle principal donde están los guesthouse hay un mercado nocturno muy chiquito pero con comida barata para cenar.


Si buscas un lugar tranquilo, muy poco turístico y que sea más auténtico que los más explotados, te recomiendo visites Luang Namtha.

Luego de pedalear por horas, por caminos de tierra y piedras en mucho momentos, me tome un último día para recuperar energías y hacer un poco de nada, antes de dirigirme hacia la frontera con Tailandia, mi segunda visita se acercaba.


Dónde dormir en tu viaje por Laos


Vientiane: Asianworld Hostel, cama en dorm por 25.000 kip con ventilador, baño compartido con agua caliente y wifi. Hay dorm mixtos, de mujeres y de hombres. Lo más barato de la ciudad, básico pero limpio. Recomendado.


Vang Vieng: Vieng Vilay Guesthouse, 70.000 kip la doble con ventilador, baño privado y wifi. Hay mucha oferta y más barata que está pero cuando llegamos estaba todo lleno o muy caro. No está mal pero debe haber mejores.


Luang Prabang: Spicy Hostel, 30.000 kip la cama con ventilador, baño compartido con agua caliente y wifi. Básico pero limpio, recomendado. También en Chitlatda Guesthouse, 80.000 kip la doble con ventilador, baño privado con agua caliente y wifi. Recomendado.


Luang Namtha: Manychan Guesthouse, 50.000 kip la doble con ventilador, baño compartido, agua caliente y wifi. Hay dorm por 30.000 la cama. Recomendado.


Llegaba el momento de emprender los últimos 170 km. hasta la frontera de Tailandia, volví a probar hacer dedo debido a que la ruta se dirige derecho hacia allá y pensaba que algún camión tailandés me daría una mano. Los camiones pasaron como esperaba, pero solo me sonrieron. Sabía que en caso de no conseguir el viaje había un bus local que podía tomar y que en solo 2 hs. me dejaría en la puerta de salida.


Algunas horas pasaron y el horario de salida del bus llegó. Volví a cargarme la mochila y me dirigí hacia allá. En 2 hs. exactas me bajé a pocos pasos de Tailandia. Volvía pero esta vez el norte del país me esperaba, ahí volvería a hacer dedo y me sacaría el gusto amargo de los últimos intentos fallidos.


Después de dos semanas dejaba Laos con buenas sensaciones. Un país que recordaré por su paz, su norte montañoso, sus miles de curvas y rutas en mal estado, sus sandwiches y su wifi al ritmo del país: bien lento y sin prisa.


Espero que mi itinerario de viaje por Laos te haya sido útil y haya aclarado tu dudas.

Si estuviste hace poco y algún dato que leíste acá esta desactualizado, dejame un comentario así mantenemos la info al día para otros viajeros.


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Este blog se hace con esfuerzo y sobre todo con ganas, ganas de mostrarles que hay más allá, y por supuesto ayudarlos a planear sus próximos viajes por el Sudeste Asiático, Europa o donde quieran hacerlo. Porque si están acá es porque como yo aman viajar.

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