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Itinerario para viajar por Java, Indonesia: tierra de templos y volcanes

Actualizado: feb 22

Java no solo es la isla más poblada de Indonesia, sino también de las más visitadas. No es casualidad que esto pase, ya que de punta a punta ofrece una gran variedad de atracciones. Acá te cuento mi itinerario para viajar por Java, para que te ayude a organizar el tuyo.



Itinerario para viajar por Java


Yakarta


Luego de escapar del caos que suponía Sumatra (¿ya leyeron mi experiencia en la selva con los orangutanes?) y quedarme con un poco de ganas de más, llegué a Yakarta, la gran capital Indonesia.


Ciudad superpoblada si las hay. Legalmente viven aproximadamente 20 millones de personas, pero hay quienes dicen que esa cifra es mucho mayor debido a todos aquellos que llegan a la gran urbe en busca de una oportunidad y se mantienen clandestinamente.

Ni hace falta mencionar que es una ciudad caótica, donde el tráfico, según un estudio, es el peor del mundo.


Esta capital suele ser eludida por muchos turistas y viajeros que llegan a Java, pero para mi era una parada obligada ya que debía realizar trámites de visas y de paso extender la de Indonesia por 30 días más. Así como las vacaciones post-ramadán me perjudicaron en Sumatra, acá me volvía a pasar.


Debido a estas, casi todas las embajadas y todas las oficinas gubernamentales permanecieron cerradas por toda la semana, lo que hizo añicos mis planes. Pero no todas eran malas, gracias al gran éxodo vacacional de la gente de la capital hacia los alrededores pude ver una Yakarta más tranquila y serena.


Por suerte el camino me tenía preparado algo mucho mejor que simple burocracia. Cuando arribé a Yakarta, recibí la confirmación de Bartasan para hospedarme, y luego de pasar la primera noche en un hotel, me dijo que al día siguiente me levantaría a media tarde para llevarme a su casa. Una vez más Couchsurfing estaba haciendo de las suyas. Los 3 días que pasé con él, su esposa Linda y su pequeño bebé fueron de lo mejor. Me llevaron a recorrer los principales puntos de la gran capital, y como si esto fuera poco, también conocí a dos amigos, Fami y Ani, también couchsurfers, y pasamos todo el día con ellos, probando comida local y culminando la noche en un karaoke, algo muy común en Indonesia.


A veces los planes no salen como uno piensa, sino que terminan saliendo mucho mejor. Si me hubiese salteado Yakarta quizás nunca hubiera conocido a estas increíbles personas que me dieron todo de sí, sin pedirme ni aceptar nada a cambio.


Si al igual que yo visitas Yakarta y querés ver lo más importante para sentir que aprovechaste tu estadía ahí, estos son algunos de los atractivos que podes visitar:


  • Monumento Nacional

  • La Mezquita Istiqlal, la más grande del Sudeste Asiático.

  • La Catedral frente a la mezquita.

  • La vieja Yakarta, donde hay una gran plaza rodeada de edificios holandeses devenidos principalmente en museos o cafés.


Bandung - Yogayakarta


Habiendo disfrutado mucho de mi paso por la capital, debía continuar hacia el Este. Luego de dejarme en un lugar para hacer dedo y de esperar una hora, un policía me vio y se acercó a preguntarme que hacía. Al comentarle mis planes de llegar a la próxima ciudad a dedo, este me dijo que “en Indonesia eso no funciona, esto no es Europa” (ya sabía que era argentino, pero para el seguía siendo europeos).


Para mi fortuna y sorpresa del uniformado, una lujosa camioneta 4x4 paró ofreciéndose a llevarme hacia Bandung, a unos 50 km de la capital. Así fue que conocí a Romy, quien resultó ser CouchSurfer y que conocía a mi previo host en Yakarta. Luego de una charla non-stop durante el viaje me invitó a quedarme en su casa y llevarme a recorrer su ciudad.


Bandung es conocida por los outlets. La mayoría de las marcas que tienen fábricas en Indonesia las tienen aquí, y por eso es que se consigue la misma ropa que en las primeras tiendas, pero a precios muuuucho más bajos y, algunas, con pequeños defectos.


Al día siguiente, luego de probar el desayuno típico de Bandung (chicken porridge, un poco pesado para mi gusto) Romy me dejó donde comenzaba la ruta para seguir mi travesía autostopista. Después de seis horas y tres autos apenas había avanzado ¡unos 120 kilómetros! Les juro que no agarré carretas, es que Java es la isla más poblada de Indonesia, y aparte solamente hay rutas de una mano que comunican a las ciudades más grandes y en todo su trayecto se encuentran pueblitos, lo cual enlentece el camino. Para colmo, el efecto post-ramadán me seguía perjudicando.


Mi host de Yogyakarta me preguntaba ansiosamente cuando llegaría y yo no era capaz de calcular el tiempo, ya que por partes me movía a paso de hombre. Siguiendo el consejo de mi conductor decidí tomar un colectivo directo, para evitar que me agarrara la noche haciendo dedo en la ruta. Después de 13 agotadoras horas llegué a Yogyakarta.


Pero ahí no terminaba la historia. Llegué a la terminal de Yogya de noche, bastante cansado, y los taxis que estaban ahí me querían cobrar fortuna para llevarme a destino. Seguí caminando y encontré un taxista que estaba durmiendo, y después de despertase dijo que me llevaba por la mitad de precio. Lo barato sale caro dice el dicho... y eso me pasó. Mi semidormido conductor parecía no encontrar la dirección, por eso fue que persona que veía en la calle, persona que le preguntaba cómo llegar. ¡Encima mi host no contestaba mis llamados y no teníamos internet para consultar el mapa!


Ya para el séptimo interrogatorio me cansé y le pedí encarecidamente que me llevara al hostel más barato que conocía que al día siguiente lo resolvería. Por suerte me entendió y me llevó a uno que no solo era económico, sino que tenían cerveza, y fue así, con una birra y unos fideos instantáneos, que di por finalizada una larga y cansadora jornada.


Disculpándose por haberse quedado dormido, mi host me invitó el almuerzo casero y me ofreció que me quedara en su casa mientras ellos se iban unos días a Singapur de vacaciones. ¡No lo podía creer! ¿Quién le da las llaves de su casa a un extraño? Bueno, CouchSurfing es así. Aproveché su generosidad y me quedé ocho días que me sirvieron para finalmente extender mi visa. Si te interesa como extenderla, ¡entrá acá e informate de todo!


Fue bueno hacer un stop después de varias semanas sin parar. Y si encima a esto le sumamos la compañía de los dos personajes que me hospedaron, ¿Qué más podemos pedir? La verdad que fue como estar en casa, me hicieron sentir muy cómodos y a gusto, disfrutando de largas charlas, comidas indonesias y argentinas, y pasando una semana muy linda.


Pero todos esos días no fueron solo para hacer trámites y comer, también hice y vi muchas cosas, ya que Yogya y sus alrededores tienen mucho que ofrecer, podes leer el post 10 cosas para hacer en Yogyakarta.



Cemoro Lawang: Volcán Bromo

Finalizada mi estadía con Sutardi y Jason, y tras una difícil despedida (¡no querían que me fuéra!), emprendí un nuevo viaje de más de doce horas hacia Cemoro Lawang, fría ciudad en la base del volcán Bromo, lugar turístico y visitado si los hay en Java e Indonesia.


Sabía que la entrada al parque nacional donde se encuentra el volcán es un poco cara y por eso averigué de antemano la forma de hacerlo sin pagar ese fee. Habiendo leído bastante partí con la idea de hacerlo por mi cuenta evitando pagar eso y obviamente caminando y sin alquilar los jeep que ofrecen en el lugar.


Uno de mis host de Yogya trabajaba en una agencia de turismo, por lo que me contó del precio del minibús hasta esa ciudad y decidí tomarlo ya que era barato. Chequeé previamente que no tuviera que pagar el fee de ingreso tomando el bus, a lo que me dijeron que no, que solamente el permiso de permanencia en el pequeño pueblito que es muy barato. Así fue que emprendí viaje con ganas de llegar y poder disfrutar del imponente volcán por mis medios.


Obviamente no tenía ningún hostel reservado, cosa que iba a hacer al llegar para conseguir un buen precio, como de costumbre. El problema fue que llegué mucho más tarde de lo que debía (pasadas las doce) y no tenía mucha idea de donde había lugares baratos. Pero esto no fue lo peor de todo, sino que cuando el conductor me dejó en un hostel para que pregunte precio, en el cual finalmente me quedé (no lo recomiendo: sucio, feo y caro para darte no más que una cama), una vez que bajé la mochila el acompañante del minibús vino detrás mio y me pidió que le pague los 220.000 RP de entrada al parque y permanencia en el pueblo, a lo que me rehusé y le decía que no correspondía y que lo pagaría mañana cuando vaya al volcán. Palabras van, palabras vienen, esta persona se empezó a poner un poco agresiva diciéndome que si no pagaba me volvía al minibús que me iba a dejar en la entrada al parque.


Como no sabía dónde era eso, eran casi la una de la madrugada y afuera hacían menos de 10° y yo con ropa de verano, decidí pagarle con mucha bronca y evitar más problemas. Toda mi idea de hacerlo barato se fue muy rápido y no hice más que masticar mucha bronca, lo que no me dejó disfrutar del todo el lugar al día siguiente.


Lo que me dio más rabia fue ver la suciedad que hay en la base y en el mismísimo cráter del volcán, totalmente descuidado y con basura por todos lados. Dónde irá a parar la gran cantidad de plata que le cobran a los turistas no lo se, pero en limpieza y mantenimiento parece que no. Con esto terminaba de coronar mi malestar y ese mismo día decidí irme de ahí.


Como se que ustedes lo van a hacer mejor que yo, o por lo menos pueden usar mi experiencia para hacerlo mucho mejor, les voy a contar la forma de visitar este volcán abonando tal solo 10.000 RP.


Lo ideal sería que hagan noche en Probolinggo, ciudad a 45 minutos del volcán. Ahí mismo pueden arreglar con algún auto u ojek (moto-taxi) para que a la madrugada los alcance hasta la entrada de Cemoro Lawang. Al llegar al puesto simplemente van a tener que abonar los 10.000 RP de ingreso y no el excesivo fee.


Una vez hecho esto ya van a estar dentro del pequeño pueblo y a pocas cuadras de la entrada oficial al parque, la cual verán porque tiene una gran barrera y un puesto de control, aunque yo pasé por ahí y nunca nadie me pidió nada, la gente iba y venía y no había ningún problema, por lo que van a poder pasar eso sin problemas. Pasado el puesto es simplemente seguir la calle hacia abajo, que desemboca en el mar de arena, como llaman al pequeño valle que rodeo al Volcan Bromo, y cruzar caminando (poco más de 1 hora) para llegar a la base del volcán.


Lo que la mayoría hace, incluso los tours, es ir a un viewpoint en un punto alto que rodea el mar de arena, y de ahí ver el amanecer, ya que cuando el sol aparece ilumina el volcán y se pueden obtener unas lindas postales, para luego si emprender camino hacia la base.


Banyuguangi: Volcán Ijen


Pasado mi amargo trago en Bromo decidí irme a Probolinggo para pasar la noche ahí y al día siguiente bien temprano salir a hacer dedo con destino a Banyuguangi. En esta ciudad haría base para visitar durante el amanecer el volcán Ijen, famoso por el blue fire (fuego azul), su lago y los sacrificados trabajadores del azufre. Tenía muchísimas ganas de ir y venía pensando en él desde el momento en que leí el artículo de Jota y Dani de Marcando al Polo.


Salí a la ruta bien temprano, y luego de eludir varios taxis y buses que querían levantarme, un auto de una agencia privada se detuvo. Se estaba dirigiendo directamente hacia mi destino, debía buscar a un cliente que estaba arribando desde Bali (de esta ciudad también se toman los ferris a la isla de Bali).


Cuando le comenté que estaba yendo para allá, pensó dos segundos y me dijo que me podía llevar pero que me costaba 100.000 RP. A esto le respondí diciéndole que no tenía plata para pagar eso, que viajaba haciendo dedo y que estaba buscando alguien que me ayude. Entre risas y gestos por no saber qué hacer, y no pudiendo creer que no tenia plata para viajar, me di cuenta de eso y le empecé a decir que me ayude, que le podía hacer buena compañía para el largo viaje y que si le parecía, por ayudarme, invitaba el almuerzo en la ruta.


Después de algunas miradas hacia mi, el auto y hacia la mochila, finalmente se desabrochó el cinturón y me dijo que sí. Ya tenía transporte hasta destino, y luego de viajar varias horas y habiendo almorzado cerca del puerto donde debía levantar a su cliente, mi amigo me preguntó en que hotel iba a parar. Le conté que tenía un nombre anotado para ir a preguntar, y luego de consultarle donde quedaba a las mujeres del pequeño parador en la ruta, se ofreció a llevarme hasta allí. Arranco el día queriendo cobrarme y terminó ayudándome más de lo hubiésemos podido pedir.


Me hospedé en Losmen Anda, un hotel muy básico pero igual de barato y con una buena ubicación. Habitación doble con baño privado 60.000 RP. Es cierto que las camas no van a ganar nunca un premio a la comodidad, todavía me pregunto si eran colchones duros o maderas acolchonadas, pero por una noche, y teniendo en cuanto que casi no iba a dormir para ir al volcán, estaba más que bien.


Arribado e instalado, salí a buscar un mapa del lugar y una moto barata que alquilar para poder hacer el trayecto hasta el volcán por la noche. Conseguí una por 60.000 RP cerca del hotel, buen precio y muy buena la atención. Luego de cenar algo temprano, todo estaba preparado para dormir un par de horas y bien temprano en la noche emprender viaje.


Cerca de las doce de la noche salí hacia destino, me esperaban casi dos horas de viaje, más otras dos horas caminando hasta la cima del volcán. A pocos minutos de salir, una leve llovizna empezó a caer, a la que no le di mucha importancia ya que era muy suave, simplemente me puse el protector para lluvia y seguí viaje. A medida que avanzaba la cosa se ponía cada vez más difícil. La lluvia se iba haciendo más intensa, lo que hacía que mi velocidad cada vez sea menor, y mis pies y piernas que no tenían protección empiezen a mojarse.


Luego de una hora de viaje la lluvia ya era torrencial, lo que dificultaba la visibilidad y me obligó a detenerme, por suerte debajo de un viajo galpón que encontré en medio de la nada y con techo para cubrirme. Decidí frenar a ver si paraba y luego seguir, pero después de una hora no cesaba y parecía no tener intenciones de hacerlo. A todo esto, se me hacía tarde para llegar a tiempo a ver el amanecer y el blue fire, y teniendo en cuenta el frío que hacia allá arriba y yo con ropa empapada, tuve que tomar la difícil decisión de rendirme y emprender camino de regreso, mojado y triste por perderme algo que venía esperando.


Chequeé el pronóstico para internarlo al día siguiente, pero las lluvias iban a continuar. Por esto decidí dejar Ijen para una nueva visita a Java y tomar el ferry hacia Bali, pero eso es otra historia… historia para otro post ya publicado, no te pierdas mi paso por Bali, que ver y hacer en la isla que eclipsa hasta a su propio país.


Espero que mi itinerario para viajar por Java te sea lo suficientemente útil para armar tu viaje por el Sudeste Asiático e Indonesia.


Si andas con ganas de más y de algo distinto en este país inmenso, no te pierdas mi ruta por la isla de Flores, uno de los lugares menos visitados y muy atractivo.


También podes chequear mi artículo sobre que hacer en Bali y Lombok.

¡Ojala te haya servido! Cualquier duda, comentario, o consulta la podes dejar como comentario o me escribís.


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Este blog se hace con esfuerzo y sobre todo con ganas, ganas de mostrarles que hay más allá, y por supuesto ayudarlos a planear sus próximos viajes por el Sudeste Asiático, Europa o donde quieran hacerlo. Porque si están acá es porque como yo aman viajar.

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