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Mendoza: Alta montaña y Parque Aconcagua

Actualizado: jul 25

¿Cuáles son las primeras cosas que se nos vienen a la cabeza cuando pensamos en Mendoza? No sé a ustedes pero a mi vino y montaña. El vino lo dejamos para otro momento, y nos vamos a enfocar en la alta montaña y en uno de sus rincones más hermosos, el Parque Aconcagua.


Mientras estaba en Buenos Aires preparando un poco el viaje a Mendoza (¿ya leyeron sobre como moverse desde el aeropuerto de Mendoza?), había algunas cosas que estaban muy claras: no puedo irme de Mendoza sin visitar bodegas y aprender un poco más sobre el vino, y no quiero irme de Mendoza sin haber conocido la llamada alta montaña y el Parque Aconcagua.


Por si no lo saben, las únicas formas de recorrer la zona de alta montaña en Mendoza son con auto propio (o alquilado) o contratando algún tour con agencia, ya que no hay transporte público que llegue hasta semejante altura.


A ver... si podemos viajar desde la terminal de la Ciudad hasta Las Cuevas o Penitentes, por ejemplo, última ciudad y centro de ski en la zona de alta montaña respectivamente, pero implica un viaje de 4hs más tener que combinar con algún bus que pase por ahí a la tarde volviendo hacia la ciudad, o, claro, hacer dedo. Además de tener que moverse por esa zona si querés combinar varias atracciones.


Al no tener auto propio me incliné por un tour y tratar de disfrutar al máximo el recorrido. Finalmente fue con Kahuak Mendoza que hice el tour “Experiencia Aconcagua”, donde prometían un paseo de casi 12hs (con almuerzo) por varios puntos muy interesantes: Potrerillos, Valle de Uspallata, Puente del Inca, y Parque Aconcagua, casa del techo de América, con trekking incluido.


Era las 8am y ya listo para partir espero en la recepción del hostel a que me pasen a buscar. Aparece una combi en la puerta y desciende Hugo, quien sería nuestro guía para el tour del día.


Luego de levantar a los últimos pasajeros nos dirigimos en dirección Sur hacia la RN 7, que será actriz principal en nuestro recorrido.


Nuestra primera parada es el Embalse Potrerillos, el más importante de la provincia ya que se encarga del flujo del agua del Rio Mendoza que desciende desde la alta montaña, y también genera alrededor del 20% de la energía anual que consume la provincia.



Su nombre se debe al pequeño pueblo de Potrerillos, que se ubicada exactamente donde hoy está el lago de 10km que conforma el embalse, el cual debió ser movido a una zona más alta y luego inundado para poder llevar adelante esta construcción.


El lugar es ideal para practicar deportes acuáticos de viento como el kitesurf, también kayak, ir a pasar el día, bañarse en él, y río arriba se realiza rafting, lugar donde tuve la suerte de practicarlo y fue increíble (¡ya les contaré esta experiencia!).



Así que desde un mirador del embalse, con café y alfajor en mano, disfrutamos de unas hermosas vistas y empezamos a meternos de lleno en el tour.


Nuevamente a la combi, parada técnica para baños y cargar combustible y ya si empezamos a meternos en la zona más alta, con destino a Uspallata, aunque esta con sus 2000 msnm aproximadamente no es considerada parte de la alta montaña.


Ya desde que empezamos a alejarnos de Potrerillos el camino se convierte en una atracción en sí mismo. Las montañas empiezan a teñirse de colores varios, sinónimo de que nos estamos acercando alfalso” cerro de los 7 colores, como suelen llamarlo en Mendoza, ya que el verdadero es un famoso destino de Purmamarca, en la provincia de Jujuy.



Uspallata se encuentra a 100km de la Ciudad de Mendoza, y sus alrededores son simplemente paisajes de cuadro. Aquí volveríamos a hacer una parada técnica de unos minutos para ya si dirigirnos a la zona de alta montaña, próximo destino: Parque Aconcagua.


Luego de recorrer los 75km que separan a Uspallata del Parque Aconcagua, y no sin antes disfrutar de los tremendos paisajes y aprender un poco sobre el tren que supo cruzar los Andes y unir Mendoza con Chile hace muchos años, y que sus viejas estaciones, puentes de hierro y vías aún siguen de pie, o casi, finalmente descendemos en la entrada al mismo, y ya desde ahí podemos ver a la distancia una inmensa cima nevada: Hola Aconcagua, un placer conocerte en persona.


Oficinas del Parque Aconcagua

Para ingresar al Parque Provincial Aconcagua a realizar una corta caminata como hicimos nosotros, la entrada tiene un costo de $150.- para argentinos y de $300.- para extranjeros. Aquellos jubilados/retirados que puedan demostrarlo no pagan, y los mendocinos obviamente pagan menos que el resto de los argentinos.


Con ticket en mano nos subimos a la combi para un corto tramo hasta el estacionamiento, y ahora sí, llego el momento de caminar por el Parque Aconcagua.


El día que nos toco fue espectacular, cielo completamente celeste y con una visibilidad inmejorable tanto del Aconcagua como de todos los picos aledaños. Lo único que dificultaba nuestro andar era el fuerte viento que nos golpeaba.


A poco de comenzar nos encontramos con la Laguna Horcones, a unos 2950 msnm. aproximadamente, un hermoso espejo de agua formado por el deshielo, que se encuentra protegido para conservar la flora y fauna del lugar. Desde ese punto, girar por donde veníamos y tomar una postal de la laguna con las montañas de colores de fondo es sin dudas impresionante. Del mismo modo, tomar la laguna con el Aconcagua mirándonos desde lejos es increíble, y si no miren las fotos y díganme que opinan.



Seguimos nuestra caminata cuando de golpe aparecen unas mulas cargando cosas desde los campamentos base hasta el ingreso al parque. Una vez les damos paso, nuestro guía Hugo nos enseña una muestra y prueba de que lo que hoy conocemos como Los Andes, hace millones de año atrás pertenecían al fondo marino: una roca con caracoles fosilizados en ella.


Luego la placa tectónica de Nazca y la Sudamericana chocarían y formarían lo que hoy conocemos como La Cordillera de los Andes. Esto también se ve reflejado en el cordón montañoso en el sentido contrario al Aconcagua, en una de las fotos de arriba, como una inmensa línea se ve marcada sobre la izquierda.


Luego de unos 45 minutos llegamos hasta nuestro punto final del recorrido, donde el río nos hace compañía junto al puente colgante de madera desde el que aprovechamos a tomar fotos, al igual que para hacerlo desde allí con el Aconcagua de fondo, este será el lugar más cercano desde el que íbamos a verlo, por lo menos en esta primera visita.



Una vez hechas las fotos y empujados por el viento, emprendimos nuestro regreso hacia la entrada del parque, pero no sin antes hacer una última parada en el mirador con el famoso cartel que señala donde estamos y la altura del “Centinela de Piedra”, significado de la palabra Aconcagua (quechua).



La verdad es que si bien vimos poco del Parque, el lugar es espectacular. El valle por el que se camina está rodeado por paredes de todos los colores. Fue sin dudas de lo más lindo del recorrido, te deja con ganas de mucho más.


De vuelta a la combi, de vuelta a la RN 7, y aun nos quedaba subir un poco más, hasta el pequeño pueblito de Las Cuevas, último lugar antes de cruzar la frontera a Chile, a unos casi 3600 msnm, allí nos estaba esperando el almuerzo.


Al llegar al lugar el dueño nos estaba esperando con un apretón de manos, una sonrisa, y una copa de vino, claro, ¿estamos en Mendoza todavía, no? La comida y la atención fueron excelentes, había 2 opciones de menú: milanesa napolitana con ensalada o pastas a la boloñesa. Yo fui con la milanesa, y no solo la porción era muy generosa sino que estaba espectacular. De postre, claro que había postre, el viejo y querido fresco y batata. Para los que no lo conocen, una feta de queso fresco junto a una feta de dulce de batata.



Y lo de la atención lo digo en serio: Mili (novia), celiaca, tuve un menú especial para ella, y no solo estaba buenísimo sino que vino personalmente la chica que lo preparo para preguntarle si le había gustado y para asegurarle de que había sido hecho con las medidas necesarias para que no haya contaminación cruzada. Un lindo toque de calidez y atención.


Ahora sí, con la panza llena, el corazón contento y el vino masajeándome el cerebro, partimos hacia nuestra última pero no menos importante parada: El Puente del Inca.


Ubicado a 2700 msnm, esta particular formación se produjo por la erosión del río Las Cuevas, que logro hacerse paso, dándole esta forma de puente.

Las vertientes que allí se encuentran tienen un gran contenido mineral, y hasta se cree que debido a su composición son curativas y anti-estrés. Las temperaturas de estas alcanzan entre los 33 y los 38 C°. Estas mismas aguas son las responsables de la capa ferruginosa que se formó y la que le da el llamativo color amarillo, ocre y naranja.



Detrás del puente desde el mirador, se pueden ver las ruinas de antiguo hotel termal que fue destruido por una avalancha, falleciendo en aquel acontecimiento los huéspedes y los empleados del lugar.


Desde hace ya más de 15 años está cerrado el acceso a la zona del puente, como medida para protegerlo y conservarlo ya que se han hallado grietas y creen que corre peligro de derrumbe. Por lo que solo se lo puede apreciar desde la zona de las vías del viejo tren que pasan por allí.


Una vez el puente quedaba a nuestras espaldas nos subimos a la combi y ahora sí, ya sin paradas intermedias era hora de volver a la Ciudad de Mendoza. Hora de descansar después de un día cargado de lugares impresionantes, llegaba el momento de procesar todo lo visto.


La verdad que no tengo más que palabras de agradecimiento hacia Hugo y hacia Kahuak, todo el recorrido de esta Experiencia Aconcagua desde que nos subimos a la combi hasta que nos volvimos a bajar fue increíble. La comida del almuerzo, el café y el alfajor en Potrerillos, el agua y la bolsa con frutos secos para hacer el trekking en el Parque Aconcagua, los lugares hermosos que vimos, todo fue buenísimo, muy recomendados sin dudas.


Espero les haya gustado este relato y los anime a ir a Mendoza a hacerlo ustedes también.


Si les gusto el artículo, ¿me ayudan compartiéndolo?

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